lunes, 10 de marzo de 2014

QUÉDATE

Róbame el tiempo que me sobra y se vuelve eterno, el que temo perder en algún momento. Rómpeme las costillas a risas, y lléname los pulmones de ese aire tuyo, que quiero respirarte eternamente.
Vacíate en mí siempre que puedas, haciéndome un hueco en tu esternón para quedarme.
Vente al parque conmigo, que jugaremos como niños, que reiremos como ingenuos.
Úsame cuánto quieras, que no me daré cuenta, que seguiré tus pasos y los pegaré a mi sombra para no estar sola.
Quiero llorar contigo, y reír contigo, y escaparme contigo, ir a cualquier lugar que espere nuestra llegada.
Llévate este vacío tan negro, que no quiero verlo cuando despierte, porque me nubla la vista hasta el punto de dolerme.
Cuéntame tus historias para que sepa quién eres y poder pedirte que no te vayas.

O no me digas nada y vete, pero haz todo lo que ya he pedido: Róbame, lléname, vacíate, ven, úsame, y déjame un buen recuerdo de lo que me dejaste conocer de ti.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Musa

Notas escritas en el cielo, y cajetillas de tabaco, y el teclear sobre el silencio, y el viento ahí fuera, y los violines en la cabeza, en las ideas.

Debería volver despacio esa mujer que velaba mi sueño y hace tiempo se marchó, dejándome ideas podridas, dejándome solo los créditos del final de la película de mi vida.
Creo que dejó de gustarle el ambiente que creaba para ella. El que de vez en cuando vuelve en pequeñas dosis como ahora y desconfía de que esto pudiera volver a ser lo que fue.
Quisiera dejar atrás los días turbios, el veneno de mis temores, y que vuelva. Ahora o mañana, pero que lo haga sin prisa y con calma.
Estaba ahí cuando bajaba, cuando mis piernas me llevaban a otro mundo lleno de silencios y almohadas, cuando decidí quedarme con las estrellas, a oscuras, escuchando las voces a lo lejos y aquella canción que me pareció interminable, porque así quería que fuera,  deseé que no acabara nunca.
Después de aquella vez  me sentí sola, sabía que seguiría sintiéndome así durante mucho tiempo más. Por la rabia, por la ira, el miedo, por los cambios, la agonía de los comienzos, por los intentos fallidos. Y así fue, ni se equivocaba ella al irse, ni me equivoqué yo al saber que lo haría.
Entonces me abandonó ella, y yo hice lo propio, dejándome ir también.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Al polvo

Tiene que esperar a estar sola para ahogarse en su odio a sí misma, sabe que de otra manera haría daño a los que se encuentren más cerca, como un proyectil sin rumbo que impacta en el primer objetivo en movimiento, dejando a su paso ríos de destrucción masiva, dolor y sangre.
En el hastío de su soledad ya no hay misiles, porque ella no se mueve, permanece sentada, sin pestañear, sin respirar, oyendo los ecos de sus silencios que le gritan por dentro y que nadie más oye.
Se pregunta por qué sólo en estos momentos aparece toda la rabia que lleva dentro, y aunque lo sabe, las respuestas no son lo que ella espera. Exprimiendo sus ideas llega a la conclusión de que es culpa suya, de que todo lo que le sucede es fruto de un tropiezo tras otro, de que las piedras que encontró por el camino las fue poniendo una a una, ella misma y sin ayuda. Y no, esto no es lo que quiere saber, quiere ir más allá, saber por qué las puso, y por qué se sorprende al tropezar como una ignorante.
Se siente sucia, por el barro de su ropa, haciéndose una pasta de incertidumbre tras sus pasos polvorientos.
No puedo explicar con palabras por qué hoy hablo de ella en tercera persona, creo que no la reconozco, que se ha alejado de mí hasta ese punto sin retorno del que nadie sabe cómo volver. Se está dejando llevar, y se está dejando ir, como el polvo que hace que un camino de tierra sea eso y no otra cosa. Llega el viento y el polvo se pega a él buscando un futuro mejor, y aunque el camino sigue ahí, le falta algo, le falta lo que le hará cambiar para siempre, le falta lo que marcará la diferencia en unos cuantos años.
Pero ella sigue sin verlo, atada de pies y manos y ahogada en su odio y su rabia, presa del viento que la lleva a otros caminos desiertos que no conoce. El viaje a veces puede parecerle divertido, pero no lo es, viajar sin rumbo es cualquier cosa menos divertido.
No le gusta no saber dónde dormirá mañana, y no descansará hasta que pueda declarar finalizada la guerra, marcar un punto y final en una etapa y nacer de nuevo, con la sorpresa de cada paso, con la ignorancia y la ilusión que supone tener un rumbo que se prevé especial, distinto a cuantos otros haya tenido la suerte o mala suerte de hacer suyos.

Un viaje infinito hacia el estado de conciencia más sereno, sin bombas, sin dolor, sin sangre.

jueves, 31 de octubre de 2013

Lugares de la memoria

Hay lugares que se escapan de lo real, que se parecen a los domingos desiertos y a los silencios de calles inhabitadas. Lugares que forman parte de la memoria, que se esconden en ella, que nadie ha visto más que nosotros mismos hace años, siglos o nunca.

Y hay días en los que quiero perderme en ellos. Dejarme llevar por el reloj parado de sus acontecimientos.
Lugares en mapas de piel

viernes, 26 de abril de 2013

Con alas rotas y sonrisas inertes

Niños que vuelven al mar con alas rotas y sonrisas inertes, y escalofríos entre espuma y olas que encogen sus pulmones. Se aprietan fuerte las manos esperando su último suspiro y observan sus miedos desde dentro, desde el más frío de los temores, anhelando el más cálido de los abrazos. Mensajes que no dejan, palabras que no dicen. Porque vivir se ha vuelto difícil, porque morir está más cerca y es más barato. Y esperan. Esperan las manos que los lleven mar adentro, que los duerman. Esperan la voz que les cante al oído. Y llegan, llegan las manos a acunarlos, llega la voz que les canta su última nana. Y las olas los envuelven, ante un mar enfurecido que pierde fuerza a medida que avanza, que se hace débil al mirarles. Débiles ellos, que luchan sin sus alas contra el viento, que pretende llevarlos a tierra aunque no quieran. Y pelean, desisten. Y se dejan vencer por la voz que les cantaba, y que ahora les dice: -El final de las cicatrices. Y ya sin plumas vuelven, y duermen, hasta que el sol les da los buenos días, envolviéndolos en el abrazo más cálido que jamás imaginaron, y sonríen, ahora sí, al hacer de sus últimos anhelos, el mejor deseo de un nuevo cumpleaños.

viernes, 23 de marzo de 2012

Segundos

Difícil, me propongo, me dispongo a escribir, palabras sueltas, letras, no llegaré a expresarme, seguro, no quiero ni lo intento, aunque siempre acabe pasando, inconsciente y revuelto.
Me ensordecen las ganas, me gritan las ideas, lentas, violentas, sordas.

Llevo tiempo, meses, segundos incontables sin vaciarme, sin perderme o evadirme, sin escucharme, respiro lento y fuerte.

Me distrae. Pausa.

Notas, me gusta escucharte, sigo:

Casi como algo incomprensible pero nunca sin sentido, sólo para mi, me gusta hacer esto, pensar es demasiado confuso ya, las ideas pesan poco, los recuerdos pesan poco, intangibles, los sonidos pesan poco, las letras pesan siempre.

¿Dónde están los parques, los libros o los cuentos? Las luces, las canciones…
Soy difícil, quizás no. Me cuesta, me entiendo pero me cuesta pensar despacio*. (“Filtro” Véase más abajo)

La felicidad está cerca, pero somos inconformistas por naturaleza, hay días felices, pero sólo son eso, días en los que todo va como queremos que vaya, días que son lo que esperamos que sean, sin pensar en los que no lo son tanto, o los que parecen serlo. Los días felices en los que se piensa demasiado empiezan a dejar de parecerlo, cambian el rumbo y el concepto, cambian tu ánimo, tienes un mal día, pones la cabeza sobre la almohada pensando que mañana será mejor, empiezas a respirar despacio, a soñar despacio, duermes.
7:00 am Comienza tu día feliz.

Nunca acabo lo que empiezo, páginas y páginas que abandono porque a fin de cuentas no son para nadie, porque olvido que detrás de todo hay gente que ve y oye, pero es inevitable, expresarme es mi medio de ser feliz, de sentirme bien conmigo misma, y a veces, como hoy, necesito hablar con alguien, pero ese alguien acabo siendo yo, y no me importa, sino todo lo contrario. Es más fácil para mi no correr el riesgo de expresarme mal, o de recibir una mirada de incomprensión, Word no hace esas cosas.
Y aunque tengo que poner especial empeño en fabricar un buen filtro* para mis ideas casi siempre acaba siendo más fácil que cuando empiezo.

Y esta paz es lo que me revive, estar sola, que es lo que significa todo el rollo de ahí arriba sobre monólogos en primera persona, me hace descargar los huesos de rutina, de “y si” y de inconformidades. Es una terapia intensiva contra los días no tan felices, dado que no hay razones reales para esos días, si las hubiera sé de sobra que una conversación “con dios” no sería suficiente para paliar la desgana o mitigar este extraño desconsuelo.
Es necesario a veces, al menos para mi, aunque te eche de menos, me gusta hacerlo, me gusta echarte de menos porque no estás. Es una especie de confirmación.

Y tras varias frases (al final con algo de sentido) que no significan nada, sin reflexiones profundas, me doy por satisfecha, curada, y lista para dejar caer la cabeza en la almohada, sentirme lenta, respirar despacio… Inconsciencia.

7:00 am Comienza mi día feliz.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Nunca es tarde para volver


Esto se me ha ido de las manos, se me ha agotado el tiempo, ese que solemos llamar "libre".
Pero nunca es tarde para reajustar el reloj, comprimir un poco los minutos para que al cabo del día sobren unos pocos.

Aun no se cómo enfocar la vuelta, si continuar usando esta página en blanco como paño de lágrimas, o como esa libreta llena de anotaciones (por no decir locuras y pensamientos) o por el contrario seguir con esos relatos ya olvidados que dan nombre al "sitio".
Sea como sea, este lugar es mi cabeza, mi conciencia abierta para todo el que asome la nariz, asi que acabará siendo como siempre, el rincón favorito de mi casa, donde contarme y contarte lo que me hace feliz, o no, algo real, o no, porque asi soy yo, y asi me ha pasado siempre, nunca sé donde estoy metida hasta que me miro por la ventana, salgo de este cuerpo y contemplo desde fuera donde está mi vida y hacia donde se dirige ahora.