domingo, 27 de septiembre de 2009

12, 11, 10, 9 ...

Quiso volver a su ciudad natal, cumplir sus últimos años en la casa de su infancia, caminar hacia el pasado como si el presente no existiera, como si ni siquiera existieran atisbos de un futuro. Quería volver, volver a lo vivido, hacer de sus últimos años una cuenta atrás, acabar muriendo en el momento en que nació.
Verás, te explico:
Nostalgia, sólo era eso, echaba de menos aquellos años, en los que el aire era distinto, el silencio de una tarde era menos triste, y los domingos de hastío eran "lo mejor del mundo".
El presente era bien distinto, se respiraba aire contaminado a cada paso, los silencios eran eternos, y los domingos eran idénticos a los otros seis días de la semana.
Quería borrar esa imagen, desaparecer de ese mundo, y volver al mundo ya vivido, repetir lo que ya fue bueno, y no vivir algo trágico por el simple hecho de ser nuevo.
Avanzar hacia un pasado, "descumplir" años cada 8 de Abril, vivir cada día como ya habían sido vividos, decreciendo... para acabar "no naciendo", muerta, y sin haber existido jamás.

lunes, 21 de septiembre de 2009

1ª contradicción: Teorías inversamente proporcionales

¿Porqué algo bonito puede llegar a ser indiscutiblemente triste?
Contradicciones, que vienen en papel de regalo, como si lo que parece el mejor regalo del mundo se convirtiera en la peor desgracia...
No se en qué momento se mezclan las emociones hasta el punto de confundirlas, de pisarse unas a otras, se ocultan y se disfrazan, ponen máscaras alegres a ojos llenos de lágrimas, creemos ver miradas tristes que suenan a sonrisas de placer, y no, en realidad no hay nada. Cuando parece que en nuestra cajita escondida tenemos todo lo que tenga ciertas dimensiones, está vacía.
Cuarenta mil vestidos en el armario y sigues desnuda, te gritan y no oyes nada, un murmullo indescifrable que se pierde en el viento, treinta pares de zapatos, y tú, andas deslcalza, folios y folios escritos guardados con cariño, y... los miras, y están en blanco.
Somos como esponjas,estamos vacíos, secos, y nos empeñamos en ponernos bajo el grifo más cercano, hasta que ya no podemos contener más agua, y volvemos a empezar, vacíos, secos.
Quizás mañana haya olvidado que esto, mi vida, es una contradicción constante, y empiece de nuevo, acumulando emociones y sentimientos en mi cajita escondida, volveré a contar las cosas que hay en ella, las miraré, las recordaré, y en un segundo, volverá a estar vacía.
Son tantas cosas las que quiero decir, que acabo diciendo nada, pero no me importa, esa es la suerte de vivir en mi, sabes de que hablo, y no necesitas palabra alguna para acabar dandote cuenta, de que nunca dejarás de ser una esponja, una caja vacía, un armario sin ropa, o un folio en blanco.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Me inventé un cuento para ti...

Érase una vez, un remolino de viento que quería parar, estaba mareado.

Llevaba años dando vueltas alrededor del mundo y no conocía nada, todo lo pasaba de largo sin poder fijar la vista nunca.
Un dIa, cuando ya estaba cansado de viajar y viajar sin rumbo, el pobre remolino se enfadó, y quiso disolverse.
Se concentró mucho, apretó fuerte fuerte para ver si el aire chocaba entre si y surtía efecto, pero nada, no funcionaba... asi que echó a llorar de impotencia.
Las lágrimas empezaban a pesar, se hacían hueco entre el aire, y lo inundaban todo.
El remolino empezó a caer, cada vez más y más.
(Daba la casualidad, de que en esos momentos cruzaba el pacífico)
En cuanto descendio lo suficiente...rozó el mar y las lagrimas se fundieron con las olas.

Con esto, el viento se disipó, y el remolino se convirtió, en blanca espuma de mar.
Contento, aunque no satisfecho aprendió a nadar, ya que el sólo sabía volar, y así, llegó a la orilla de una isla preciosa, reposó sobre la arena, y cuando el agua se evaporó, se convirtió en polvo, arena blanca de playa, pura.

Una vez convertido en arena, ya no quiso pedir más... volvería a ser aire cuando quisiera, y viajaría a donde le apeteciera, buscando un nuevo hogar siempre que lo necesitara, pero desde ese día, el remolino, que pudo ser aire, agua y tierra, fue feliz, viendo pasar a otros, mientras el reposaba sereno sobre cada paraje bello del mundo.

martes, 15 de septiembre de 2009

Sueños en mil colores.


Fotos en pedazos de recuerdo, trocitos de papel amontonado sobre unas sábanas de invierno.
Nubes de algodón en la ventana, esperando que te acurruques sobre ellas y sueñes con las estrellas.
Burbujas de naranja, que transportan sonidos de colores.
Huellas en la nieve, y hojas de otoño en un tejado.
Lineas que no acaban, cuadros descolgados.
Letras transformadas en palabras sin sonido, duermen en tus sábanas, forman parte de tus fotos, andan por la nieve hasta alcanzar a las estrellas, llaman a las nubes, que en burbujas de naranja, las trasladan al tejado, juegan con las hojas, hacen ruido, descuelgan cuadros y traen desorden.
Todo está revuelto, y tu habitación está vacía, solo hay dos trozos de papel enredados en la cama. Una foto que recuerda cosas sin sentido, cosas extrañas, todo aquello que no existe, solo ha sido un sueño... Se te acabó la magia.


¿Alguna vez has soñado algo que no puedes explicar, pero que te hacía despertarte con una inexplicable sonrisa?

domingo, 6 de septiembre de 2009


Vivía tras una cortina. Aprendió a hablar escuchando el murmullo de la gente que pasaba día tras día bajo su balcón. Aprendió el nombre de las estrellas mirándolas cada noche, presentándose a cada una de ellas, y estas a su vez contestándole con una breve presentación de sus formas, sus nombres y sus tipos de luz.
Aprendió a vivir gracias a todo lo que su vista alcanzaba a ver desde aquella ventana, y todo lo que su oido llegaba a escuchar.
Tantas y tantas cosas... y ella sabía que formaba parte de todo aquello, que era una pieza esencial en la vida de esa calle, de ese cielo, o de esas mañanas y noches.
Sabía de la existencia de todos y cada uno de los que por alli pasaban asiduamente, sus nombres, qué hacían, a qué se dedicaban, y de qué hablaban cuando se encontraban unos con otros, escuchaba sus problemas, y pensaba soluciones que nunca decía.
Ella los conocía a ellos, y nadie sabía de su existencia. Una chica tras una ventana que tenía ojos de fantasma, y voz de muda.
Formaba parte del mundo, sin formar parte de ninguna vida, su vida era la de los demás. La suya, sólo cinco sentidos aislados, tras una cortina blanca, y un cristal empañado.