miércoles, 28 de julio de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
Este estado de quietud constante, estas horas muertas, estos días absurdos y sin sentido, perdidos en el presente ya pasado me recuerdan a algo, a un tiempo anterior a este, muy parecido, y a la vez tan diferente.
Días de poco provecho, o mucho según se mire.
Sábanas, despertadores apagados, pocas llamadas, pocas visitas, horas muertas de sofá, quizás sean productivas esas horas "perdidas", retomo antiguos quehaceres que no hago, en definitiva no deja de ser un "no hacer nada" constante, con sus cosas buenas y malas.
Páginas y páginas leidas, palabras y más palabras escritas, tecla tras tecla, letra tras letra, fotogramas que cuentan historias, historias de insomnio, de dolor y de espera.
Me pasan los días en blanco y negro, pero no me importa, porque a diferencia de aquellos recuerdos pasados, ahora las palabras son placer, las páginas placer, el insomnio placer, y el dolor... el dolor pasará como ha pasado siempre, porque el placer estos días es, estar llena de optimismo.
Días de poco provecho, o mucho según se mire.
Sábanas, despertadores apagados, pocas llamadas, pocas visitas, horas muertas de sofá, quizás sean productivas esas horas "perdidas", retomo antiguos quehaceres que no hago, en definitiva no deja de ser un "no hacer nada" constante, con sus cosas buenas y malas.
Páginas y páginas leidas, palabras y más palabras escritas, tecla tras tecla, letra tras letra, fotogramas que cuentan historias, historias de insomnio, de dolor y de espera.
Me pasan los días en blanco y negro, pero no me importa, porque a diferencia de aquellos recuerdos pasados, ahora las palabras son placer, las páginas placer, el insomnio placer, y el dolor... el dolor pasará como ha pasado siempre, porque el placer estos días es, estar llena de optimismo.
viernes, 9 de julio de 2010
Relato por fascículos. 1ª parte
ocre y vaho
Distrito oeste.
Es sabido por todos los que vivían allí, o habían pasado por sus interminables pasillos de sol, que en aquel lugar nunca anochecía, que los atardeceres eran perpetuos, que no había más color que el que correspondiera bañado en ocre, rojo y naranja.
Los azules ojos de Paula suponían un gran problema, un desencaje encajado casi a golpes, o si no era eso, nadie podía explicar el porqué de la existencia de aquella niña y por qué paseaba por aquellos pasillos cálidos.
- Debe volver a su lugar, al sitio adecuado para ella- decían los que si encajaban con el prototipo ocre, los que vivían entre luces de bombillas de 40w, los que andaban descalzos sobre suelos de madera mientras escuchaban el dulce crujir del material bajo sus pies.
Pero aquella era su casa, su hogar, dónde había nacido.
Muchas veces se preguntaba por qué ella era diferente, por qué sus ojos eran color de mar, tan diferentes a los de los demás, húmedos y fríos.
Al otro lado encontrábamos el distrito este, rescaté de mis recuerdos imágenes blancas, estuve allí hace tiempo, hace tanto, que mi recuerdo se reduce a solo una sensación, frío.
Según me contaron, aquel lugar era una mezcla de pureza y perfección, el blanco lo inundaba todo, suelos, paredes, incluso las caritas de aquellos niños que jugaban con el hielo, caras blanquecinas, una piel impecable. Tal y como me los describían, parecían, o cerca estaban de parecerlo, ángeles.
Sus miradas azul profundo transmitían algo extraño, como si mezcláramos pena con miedo y… bueno, todo lo que sintieras con una de aquellas miradas venía precedido de un espeluznante escalofrío, que ya te hacía esperar cualquier cosa.
Pasillos de aluminio, cristal y barras de luz, blancas, cegadoras.
Siempre era de noche, siempre hacía frío, y es de esperar, que todos los que allí vivían, tenían un carácter un tanto especial, eran distantes, calculadores, perfeccionistas, silenciosos… creo que seguir es innecesario, es un prototipo de persona muy bien marcado, fácil de imaginar.
Distrito oeste.
Es sabido por todos los que vivían allí, o habían pasado por sus interminables pasillos de sol, que en aquel lugar nunca anochecía, que los atardeceres eran perpetuos, que no había más color que el que correspondiera bañado en ocre, rojo y naranja.
Los azules ojos de Paula suponían un gran problema, un desencaje encajado casi a golpes, o si no era eso, nadie podía explicar el porqué de la existencia de aquella niña y por qué paseaba por aquellos pasillos cálidos.
- Debe volver a su lugar, al sitio adecuado para ella- decían los que si encajaban con el prototipo ocre, los que vivían entre luces de bombillas de 40w, los que andaban descalzos sobre suelos de madera mientras escuchaban el dulce crujir del material bajo sus pies.
Pero aquella era su casa, su hogar, dónde había nacido.
Muchas veces se preguntaba por qué ella era diferente, por qué sus ojos eran color de mar, tan diferentes a los de los demás, húmedos y fríos.
Al otro lado encontrábamos el distrito este, rescaté de mis recuerdos imágenes blancas, estuve allí hace tiempo, hace tanto, que mi recuerdo se reduce a solo una sensación, frío.
Según me contaron, aquel lugar era una mezcla de pureza y perfección, el blanco lo inundaba todo, suelos, paredes, incluso las caritas de aquellos niños que jugaban con el hielo, caras blanquecinas, una piel impecable. Tal y como me los describían, parecían, o cerca estaban de parecerlo, ángeles.
Sus miradas azul profundo transmitían algo extraño, como si mezcláramos pena con miedo y… bueno, todo lo que sintieras con una de aquellas miradas venía precedido de un espeluznante escalofrío, que ya te hacía esperar cualquier cosa.
Pasillos de aluminio, cristal y barras de luz, blancas, cegadoras.
Siempre era de noche, siempre hacía frío, y es de esperar, que todos los que allí vivían, tenían un carácter un tanto especial, eran distantes, calculadores, perfeccionistas, silenciosos… creo que seguir es innecesario, es un prototipo de persona muy bien marcado, fácil de imaginar.
jueves, 8 de julio de 2010
Hay algo que me ha abandonado, no sé muy bien qué, y si lo supiera, iría corriendo a buscarlo, porque me hace falta, mucha falta.
Me faltan letras, palabras, ideas... y no se dónde han ido, o qué las propiciaba, qué las retenía conmigo.
Quizás en algún momento mi propósito dio un giro, cambió el rumbo y salió mal, no lo entiendo. Lo que se es que ahora estoy "nublada"
Lo mío es escribir sentimientos córcholis! ¿Por qué diablos inventas historias? Y si ahora muestro mi enfado es porque me he dado cuenta de que el giro salió mal, como otros cambios en un año, y por qué escribo ahora? -porque esto vuelven a ser sentimientos, y análisis de actos, fallos y meteduras de pata, así es como va bien, como las letras vuelven a posarse en mi cabeza, porque esto es lo fácil, porque despues de un tiempo, me he dado cuenta de una cosa:
Si algo se hacer bien, es expresarme, hablar conmigo, entenderme. A veces puedo transmitir a alguien más, pero tambien, con el tiempo, me he dado cuenta de que me da igual, de que no me importa que alguien no entienda o me mire con ojos desorbitados... Estoy aqui, y se descifrar mis propios laberintos, con eso me basta HOY.
Me faltan letras, palabras, ideas... y no se dónde han ido, o qué las propiciaba, qué las retenía conmigo.
Quizás en algún momento mi propósito dio un giro, cambió el rumbo y salió mal, no lo entiendo. Lo que se es que ahora estoy "nublada"
Lo mío es escribir sentimientos córcholis! ¿Por qué diablos inventas historias? Y si ahora muestro mi enfado es porque me he dado cuenta de que el giro salió mal, como otros cambios en un año, y por qué escribo ahora? -porque esto vuelven a ser sentimientos, y análisis de actos, fallos y meteduras de pata, así es como va bien, como las letras vuelven a posarse en mi cabeza, porque esto es lo fácil, porque despues de un tiempo, me he dado cuenta de una cosa:
Si algo se hacer bien, es expresarme, hablar conmigo, entenderme. A veces puedo transmitir a alguien más, pero tambien, con el tiempo, me he dado cuenta de que me da igual, de que no me importa que alguien no entienda o me mire con ojos desorbitados... Estoy aqui, y se descifrar mis propios laberintos, con eso me basta HOY.
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